Europa se escribe con ‘E’ de Educación

Resum de la conferència del ministre d’Educació, Ángel Gabilondo, el passat 3 de maig a Tribuna Barcelona.

El Ministro de Educación empezó diciendo que ya es hora de responsabilizarse, y que la frase de moda hace tiempo que parece ser “yo no he sido”, refiriéndose a la tendencia a evitar el corresponsabilizarnos cada uno desde nuestra posición, en cualquier tarea compleja y difícil. Afirmó tener los pies en el suelo, pero la mirada alta, necesaria para el momento nada fácil que nos toca vivir. De Europa, siempre cuestionada, ya que ello forma parte de su naturaleza, dijo que debe ser la Europa de la diversidad. No debe ser uniforme como sistema de aplanar las diferencias, y se debe distinguir la identidad de lo común. La identidad se identifica con nuestras diferencias, pero “lo común” es lo común que encontramos en ellas, así que el Ministro defendió la diversidad, pero también la dimensión común, la comunidad, la comunicación, sobre las que debemos sostener quienes somos. No hay que temer a lo común, pues no es enemigo de la diferencia. ¿Que tenemos en común para construir una comunidad social, política y humana? Hay que empezar por entender que las políticas educativas deben ser equiparables, comparables y compatibles, pero no necesariamente idénticas. Deben compartir un ámbito abierto, flexible, como la propia Europa. En un momento de crisis, no solo económica sino social, política, de valores, conceptos y modelos, la educación se convierte en un hecho fundamental no solo mirando hacia las próximas elecciones, sino al futuro de las próximas generaciones. Y el conocimiento es rentable, social, política y económicamente. Si queremos una Europa competitiva, debemos buscar procesos de excelencia: la ciencia, la investigación, la innovación y la transferencia del conocimiento son responsabilidad social, y durante la presidencia española de la UE, los jefes de Estado y gobierno han señalado los cuatro ámbitos para Europa hasta el año 2020, que son la ciencia y la innovación, el empleo y la empleabilidad, la economía sostenible y la integración o cohesión social. Estos cuatro ámbitos tienen una dimensión transversal que es la educación, y por ello se han propuesto objetivos educativos de una enorme dimensión social para luchar contra el abandono y fracaso escolar, y para lograr que haya una población en Europa con estudios superiores, de Formación Profesional, universitarios o equivalentes. Este hecho es especialmente importante ya que es la primera vez que Europa fija objetivos educativos para la próxima década.

El Ministro se declaró partidario de que ni los partidos políticos ni los gobiernos no son fines en si mismos, sino instrumentos hacia la única dirección posible, que es la de constituir un mundo de mayor bienestar, justicia y libertad para los ciudadanos. Por ello hay que hablar de educación y de ciudadanos. España se propone mirar a los objetivos para el 2020 cuantificándolos. Por ejemplo, actualmente el índice de abandono y fracaso escolar en España es del 30 %, lo que es una barbaridad. España se ha propuesto llegar al 15 % en el 2020. Además, tenemos un 39 % de personas con estudios superiores, este es uno de los objetivos para Europa el 2020, y nosotros ya lo hemos conseguido. Ahora lo que hay que ver es si esto tiene relación directa con la empleabilidad, si responden a demandas sociales, satisfaciendo lo que el país pide.

Ahora pues, según el Ministro, habrá que trabajar para reforzar el papel de la educación superior, proponiendo al Consejo de Educación de la UE el desarrollo de una estrategia de cooperación internacional en educación superior que refuerce la colaboración entre los espacios de educación superior entre distintos países del mundo. Se declaró convencido de que solo la cooperación académica internacional es la que nos dará la clave de la modernización de las universidades a través del intercambio de experiencias, dándonos también una mayor visibilidad internacional. El papel de las nuevas universidades va a ser de vital importancia para conseguir el llamado nuevo modelo productivo sostenible, siendo un factor de influencia territorial, social, económico y productivo que genere calidad de vida en sus entornos, que se vinculen con los ámbitos locales e institucionales y que generen bienestar a través del conocimiento. Las administraciones y los agentes sociales y culturales con capacidad de promover el crecimiento tienen que fomentar, estimular, y articular estos puentes entre la ciencia y la investigación con el mundo de los emprendedores. Este, para el Ministro, va a ser el elemento clave en la sociedad del conocimiento para desarrollar nuevas ideas. También hay que acercarse más para trabajar juntos, y aproximar el tejido productivo a las universidades para que se vea que las inversiones en éstas son ejemplos de un gasto productivo, económico y social. Afirmó que la educación no debería ser considerada como un gasto sino como una inversión, y citó una frase del Sr. Derek Bok, que fue Presidente de la Universidad de Harvard, que decía que “si piensan que la educación es cara, prueben con la ignorancia”. No invertir en educación y conocimiento es carísimo, social, económica y políticamente. Pocas cosas hay en la vida que den más opciones humanas y profesionales a las personas como el haber recibido una enseñanza de calidad. Es también la mejor política social, ya que ha sido el elemento decisivo de igualación y equidad social en nuestro país. Por ello la educación debe ser inclusiva, no ser elitista, y de excelencia y calidad. Se han logrado cotas de escolarización nunca vistas pero ahora el desafío es llegar a la excelencia.

Como quedan pues muchas cosas aún por hacer, el Gobierno ha propuesto un pacto social y político por la educación para conseguir más flexibilidad en el sistema, y para que logre mayores cotas de éxito entre los estudiantes, con valores compartidos de equidad y justicia social. El problema se presentará si el 85 % de trabajos que se ofrezcan en 2015-2020 son para personas con algún tipo de formación, y el 30 % de los estudiantes fracasan en sus estudios. Para evitar esto, el pacto busca flexibilidad, que ofrezca movilidad transversal para el estudiante. Para ello se ha contado con las Comunidades Autónomas, los partidos políticos, los agentes sociales y sobretodo con la comunidad educativa, con una respuesta extraordinaria. El texto esta formado por 121 documentos, con las debilidades que ello comporta, pero también con la capacidad de tener el máximo consenso posible. Por ello no incluye ningún programa de ningún partido político, sino una voluntad de aproximación para sentar las bases de lo que es común. A posteriori, se deberán elaborar cuatro mesas distintas, para agentes sociales, la comunidad educativa, las Comunidades Autónomas y los partidos políticos, y se pide a cada una el compromiso con aquellos aspectos en los que tiene realmente responsabilidad. Así no hay que inculparse ni culpar a los demás, si nos corresponsabilizamos de lo que corresponde a cada uno.

Finalizó afirmando que acabe como acabe el proceso, para él habrá sido un éxito, por conseguir poner finalmente la educación en el corazón del debate constatando que ni España ni Europa tienen camino si no es a través de la educación y la formación.

* Text extret del web Tribuna Barcelona.

Categories a la la que pertany aquest article: Educació, Formació i Millora del Capital Humà

Comentaris

Un comentari de “Europa se escribe con ‘E’ de Educación”

  • Anton Bosch Casajuana juny 9th, 2010 a les 20:44

    Educació “inclusiva”. El Sr.Gabilondo és un dels diversos ministres i consellers d’educació que no s’enteren, o no volen fer-ho, que en una classe
    de 1er. d’ Eso. no és possible tenir alumnat que ha aprovat 6è., amb altres
    que no han passat ni 4art. de primària. Això fa la qualitat impossible i la me-
    diocritat assegurada.
    Ja veig, que de tota manera, les coses no canviaran i per tant que tindrem
    un futur, com a país, mediocre com els nostres ministres, de fet, volen que sigui.
    Atentament.

    Anton.

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