Carol publica un article a La Vanguardia sobre el premi “SENTIT COMÚ 2011”
El cap de comunicació del Grup Godó, Màrius Carol, ha publicat un article avui a La Vanguardia sobre el lliurament del “Premi SENTIT COMÚ 2011” al president de la Generalitat, Artur Mas, pel seu “lideratge i el coratge posats de manifest en el seu primer any de Govern, avantposant els interessos del país per damunt dels interessos electorals”.
Carol va actuar de portaveu del jurat de nominacions i durant l’acte d’entrega, celebrat dijous a la nit al Palau de Congressos de Catalunya i amb la presencia de més de 300 persones, va llegir l’acte del jurat i va fer una interessant reflexió sobre el significat del sentit comú.
Reproducció de l’article publicat a La Vanguardia:
El menos común de los sentidos
Es tan difícil de definir como de practicar. El sentido común, que para muchos es el menos común de los sentidos, ha sido objeto de toda suerte de interpretaciones a lo largo de la historia. Aunque sería complicado ponerse de acuerdo en lo que constituyen sus bases, costaría poco distinguir la sensatez en medio de las locuras. Si un aspecto de nuestras vidas ha estado falto de juicio en los últimos años ha sido la política, así que los tiempos de ajustes cuestan más de ser entendidos cuando venimos de épocas desajustadas. En cualquier caso, muchas situaciones de los últimos días cuestan de explicarse a partir del sentido común. Desde el seny catalán es relativamente fácil de entender que Mariano Rajoy diga que las reformas son necesarias para pagar los servicios públicos, pero desde el mismo seny resulta un disparate que los jubilados catalanes paguen no sólo más, como establece el Gobierno, sino dos veces, porque deben abonar también el euro por receta de la Generalitat.
Será por eso que la primera ciudad donde se ha fundado una asociación denominada Grup Cívic Sentit Comú per Catalunya es Barcelona. La entidad concedió la noche del jueves su premio 2011 a Artur Mas, presidente de la Generalitat, “por el liderazgo y coraje puestos de manifiesto en su primer año de gobierno, anteponiendo los intereses de país por encima de los intereses electorales del partido”. Tiene su mérito que gentes diversas hayan concedido su galardón a una persona que, ante la herencia recibida, ha tenido que afrontar recortes presupuestarios realmente traumáticos. Seguramente por eso, el presidente catalán reconoció que es el único premio que ha recogido desde que tomó posesión, hace dieciséis meses. Pero también es verdad que hay ocasiones en que no se trata de que a uno le quieran, sino que le respeten porque es capaz de adoptar decisiones impopulares. La comprensión se complica, cuando el Gobierno español vuelve a pasar la segadora por donde antes el Govern ha cortado el césped.
En este sentido, Jack Trout y Steve Rivkin son dos investigadores sociales que escribieron un libro en el que describían el sentido común como una facultad que poseen la generalidad de las personas para juzgar razonablemente las cosas. Conlleva peligro fiarse de “la generalidad de las personas”, pero aún más de confiar en la “capacidad de juzgar las cosas” del personal, aunque resulta evidente que nadie en su sano juicio entiende que la comunidad que más aporta al resto no sólo pague más impuestos, sino que tenga que abonar dos veces por un mismo servicio.
Alberto Moravia definió algo tan indefinido como el sentido común diciendo que es como la salud contagiosa. Lo malo es que en tiempos de ajustes alguien piense que la salud contagiosa hay que medicarla. Y que encima nos toque pagar el doble.






