Terminadas las vacaciones, y como ya teníamos fijado en el calendario, nos encontramos con el inminente final de legislatura y la celebración de las elecciones en el Parlament de Catalunya. Marchamos a finales de julio con la temperatura elevada después de la sentencia del Estatut y la manifestación más multitudinaria de los catalanes para pedir respeto al Tribunal Constitucional sobre nuestra dignidad y voluntad de autogobierno.
Un mes después de cerrar un julio decepcionante con la incapacidad de las fuerzas políticas catalanas de dar una respuesta conjunta en Madrid, durante agosto los partidos no han detenido la maquinaria electoral con el objetivo de seguir motivando los electores más fieles y capturar a los votantes más indecisos, desmotivados y descontentos. Desgraciadamente, pero, y por lo visto hasta ahora, el tacticismo a corto plazo en busca de un titular atractivo y la crítica fácil al candidato rival continúan siendo la arma más utilizada por los estrategas de los partidos.
Esta estrategia no es, sin duda, la mejor forma para fomentar la participación y recuperar la confianza de los ciudadanos hacia la cosa pública. La situación del país es más compleja de lo que algunos ven o, al menos, quieren hacer creer. A la grave estocada del Constitucional sobre las legítimas ambiciones de autogobierno de los catalanes, hay que añadir la gravísima situación global -económica, social y política- que vivimos desde ya hace tiempo.
El president de la Generalitat, José Montilla, ha decidido agotar la legislatura. La convocatoria de las elecciones es potestad suya y, por lo tanto, hay que respetar la decisión. No obstante, pensamos que ha prevalecido el interés particular por encima del interés general. Es decir, sin tener en cuenta el "sentido común". Catalunya requiere un gobierno fuerte, sea del color que sea, y una nueva forma de hacer para poder recuperar nuestra economía, bienestar y prestigio político cuanto antes y con una perspectiva de cuatro años por delante. Lo que pueden dar los actuales dirigentes ya está visto. Pasemos página.
Nos encontramos delante de uno de los cruces más complejos de los últimos años y es necesario conseguir la máxima participación en las urnas para dar la máxima legitimidad y fuerza política a los nuevos gobernantes porque afronten con agilidad la necesaria toma de decisiones en los diferentes ámbitos que nos afectan. Por eso, “SENTIT COMÚ” quiere aportar su grano de arena. Es una cuestión de coherencia y responsabilidad.
Además, tampoco podemos dejar de fijarnos en la política española. La huelga general de finales de mes, la negociación de los Presupuestos Generales del Estado, la reforma de las pensiones y una remodelación de Gobierno que afectará con toda probabilidad a los ministerios de Trabajo, Asuntos Exteriores y Sanidad, marcarán los compases de la política estatal durante los próximos meses. Sin duda, nos encontramos delante de una etapa movida y trascendental.
Xavier Martí, presidente del “Grupo cívico de opinión SENTIT COMÚ PER CATALUNYA"
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